Él
-¿Entonces como vas a
festejar tu cumpleaños? ¿Alguna fiesta? ¿Comida? ¿Reunión?
-Nada que te importe boba-
le respondió Yered, con un tono de burla a su querida compañera.
-Anda, ¡dime! Y no le diré a
nadie.-
-No lo sé… No quiero hacer
nada, ¿sabes?
-¿Por qué? ¿No lo quieres
ver a… Él?
-No… No quiero.
Esta era una mentira a
medias, claro que quería verlo, pero ella misma no se lo permitía. Sus padres
se enfadarían, sería su fin, porque después de quitarle el celular y el
teléfono, le castigarían además su computadora, y era la última forma de
comunicarse con… “Él”. Pero claro que quería verlo, o al menos conocerlo.
Únicamente se habían
comunicado por internet, solo por textos, y a Yered le interesó mucho lo que
había leído de “Él”. Si bien no era un jugador de futbol, “Él” se encontraba en
buena forma, tenía el pelo chino y tez blanca; además, era muy inteligente y
sabía cocinar, y también practica tiro al arco.
-¡Oh vamos! Sabes muy bien
como yo que lo quieres conocer. ¿Qué acaso no te cansas de hablar con “Él” por
una pantalla? ¿Qué tan malo puede ser? Tira al arco, es listo y tiene buen
cuerpo, por lo que dices.
-¡Cállate! ¿Qué acaso te
crees todo lo que te dicen en internet?
-¿Y si es cierto lo que “Él”
te dijo?
Nunca lo había pensado,
Yered estaba interesada en alguien como “Él”, pero el no conocerlo en persona,
le daba miedo.
-¿Cómo puedo saberlo? Puede
que sea un tipo viejo y gordo que le gustan los ponies, como tantos que hay por
ahí.
Las dos se rieron a
carcajadas.
-Si… ha… ha… no me recuerdes
lo de Rodrigo, eso fue terrible…
-Termino siendo casi tan nerd
como el tipo alto de la clase… ya sabes… el que lleva las orejas puntiagudas
cada martes…
-Pero lo de Rodrigo fue
peor.
-Sí, pero… ¡mira!-Yered
volteó a su computador viendo un nuevo mensaje de “Él”- ¡Un nuevo mensaje! ¿Qué
crees que quiera?
-No lo sé. Vamos a ver.
Yered recordó que hacia un
tiempo le habían advertido sus padres que no estuvieran despiertas hasta las 12
de la noche, así que volteó al reloj y vio que ya era pasada las 2 de la
mañana.
-Creo que no debemos
responder, de hecho, creo que tenemos que dormir.
-¿Qué pasa? ¿Tienes miedo?
-Claro que no, es solo
que...
-¿Reglas de casa?
-Pues sí.
-Tú tranquila, nadie sabrá
nada.
-Ok. Creo que tienes razón.
-¡Y deberíamos divertirnos
con tu admirador!
-¡Que no!
-¿Por qué no quieres
responderle? ¿No quieres que sea otro “Rodrigo”?
-Exactamente.
-Pues…- unos sonidos
metálicos se escucharon a lo largo de la casa, llegando directamente a los
oídos de Yered y su amiga. Preocupadas, las dos se mantuvieron calladas por la mayor cantidad de tiempo posible,
hasta que Yered se decidió y se acercó a la puerta de la habitación.- ¡Espera!
-¿Qué?
-Ten cuidado…- dijo de forma
pausada.-no quiero que nada malo te pase.
-Nada malo pasará, te lo
prometo… solo deja…
El manojo de la puerta se
soltó en ese instante, y las dos se dieron cuenta de que ambas estaban
atrapadas, sin salida, en una casa con una intrusa dentro.
-¿Qué vamos a
hacer?-Preguntó de forma desesperada Yered.- ¿Qué vamos a hacer? ¿¡QUÉ VAMOS A
HACER!?...
-No lo sé, pero no sirve de
nada que te desesperes… Intenta hablar del teléfono.
Yered agarró el teléfono,
pero no hizo ningún sonido, entonces giró el teléfono y se encontró con un
cable cortado. Rápidamente sacaron sus celulares, pero fue en vano, porque
ninguno tenía señal, ni internet, ni Wi-fi, y repentinamente, la ventana estaba
sellada, imposible salir por ella.
-No hay salida…
Yered se hincó de rodillas y
se puso a llorar. Cada lágrima que salía por sus lagrimales hacía que le
comenzara a doler la cabeza, más y más…
Pasaron un rato en silencio
incomodo, hasta que la mejor amiga de Yered rompió el silencio.
-Así que… ¿vas a mandarle un
mensaje?
-¿Por qué…
-Creo que la mejor forma de
solucionar esto es simplemente no pensarlo.
-Tienes razón.- dijo después
de pensarlo
-Entonces…
-Creo que sí, si es que
salgo de aquí…
- Tú no te preocupes, nadie
va a mori…- en ese momento la puerta se abrió, y una figura femenina, cubierta
de lana negra, apuntó y descargó su arma en la querida amiga de Yered, la cual,
hasta ese momento, nunca se había dado cuenta de que no recordaba su verdadero
nombre. Preocupada, Yered se lanzó al cuerpo de su amiga y la misteriosa
asesina apuntó al cuerpo de Yered, moviendo su dedo índice justamente en el
gatillo…
Y de repente… todo comenzó a
disiparse…
Todas las paredes rosadas se
estaban tornando blancas otra vez, mientras las luces parpadeaban por las
rejillas de la puerta, y rápidamente, una sombra que pasó por la puerta. Pero
eso fue todo, no más ruidos ni luces parpadeantes, ni gritos ni risas, como era
costumbre en el manicomio, pero solo silencio.
Yered ya se sentía un poco
preocupada por lo que estaba pasando, estaba volviendo a esta terrible realidad...
y empezaba a recordar… recordar todo…
-¿Tienes… miedo?...- Le
decía su amiga, mientras que recordaba como la homicida llegó a su casa y la
asesinó
-¡NO! ¡FUERA DE AQUÍ!- Yered
le gritó- ¡NO ME MATES! Por favor…
-¿Qué te pasa? ¿Estás bien?-Le
dijo su madre, preocupada mientras entraba a su habitación.
-Ma… estoy volviendo… ayuda…
-Voy, jovencita-dijo
refiriéndose a la amiga, o a la asesina, ya no reconocía a una de la otra.- no
dejes que se duerma, mantenla despierta.
-¡Si doctora!
-Si pasa algo con el
paciente 422, de por segura que está despedida.
-No se preocupe, ¡vaya por
la medicina!
-Claro que si, Yered, no te
preocupes, volveré en poco tiempo.
-Si doctora… digo mamá…
Pasaron unos pocos minutos
antes de que la doctora volviera con la medicina correspondiente para la
paciente. Yered con lentitud acercó su mano al envase de medicina que la
doctora sostenía.
-Gracias ma…
Mientras Yered bebía toda la
medicina, todo volvía a la normalidad, su habitación lleno de colores volvía a
lo que era, en vez de aquella habitación rellena de cojines blancos.
-Eso estuvo cerca.
Yered volteó a la voz de su
amiga, preguntándose donde había quedado su madre.
-Entonces… ¿vas a
contestarle?
-Yo creo que si… lo haré.
Pero mañana, que ahora estoy muy cansada.
-Muy bien, duérmete tú, que
yo te cuido.
-¿Seguirás viva en la
mañana?
-Mientras sigas aquí, estaré
contigo.
-¿Siempre?
-Siempre.

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